Desde el nacimiento del Social Media como una herramienta más a tener en cuenta en un Plan de Marketing se ha impartido el discurso de la “humanización de las marcas”. Las redes sociales no solo eran espacios para que las personas conectaran y formaran nuevos lazos de amistad, sino que también los marketineros, los comunicadores y los publicistas comenzaron a utilizarlas como nuevos canales de comunicación de las marcas para con sus consumidores.

Desde entonces se comenzaron a gestar grandes y significativos cambios dentro del mundo del Marketing y la Publicidad. Ha cambiado la forma de comunicar, dejando de ser unilateral como era antes. Las marcas ahora deben ser más cercanas y los consumidores ahora pueden participar de forma más directa en esos beneficios que buscan en sus productos o servicios.

Y con esta introducción sé que no estoy diciendo nada nuevo para los que tienen tiempo inmersos en las redes sociales, aprendiendo y compartiendo sobre Social Media. En esta oportunidad, no escribo para tratar sobre un caso de éxito en Social Media, al menos no ha sido la estrategia de la marca dentro de las redes, sino para retomar el punto sobre la “humanización de las marcas” que mencionaba al principio.

Muchas marcas han tenido que retocar sus valores y otras han tenido que reconstruirlos por completo, muchas pensando en enfocarse como una marca abierta a las sugerencias y críticas de su público y otras enfocándose en crear lazos de ‘amistad’.

Son diversos los aspectos que las marcas deben tener en cuenta para su propuesta de valor, y ahora con más razón deben transmitir y ser responsables socialmente. Y es aquí donde quiero resaltar el siguiente caso vivido por una persona que conozco en la red y que luego de resultarle una grata e inolvidable experiencia, decidió compartirla con nosotros.

Os hago un breve resumen sobre la situación, pero lo mejor es que vosotros mismos podáis leerlo directamente del post compartido por Francesc Mora, el protagonista de esta historia y quien además imprimió en su post original sus sentimientos y su satisfacción.

Francesc debido a un accidente de joven, perdió una pierna y desde hace 3 años que no utiliza la prótesis por otras complicaciones, bajo estas circunstancias, sin pudor y con positivismo, Francesc decidió llamar a Panama Jack y plantear su propuesta: comprar dos botas de pies izquierdos de un mismo modelo, en atención al cliente tomaron nota de sus datos y le dijeron que le llamarían. Hasta aquí había llegado el positivismo de Francesc, con toda sinceridad nos confesó que no creería que le llamarían, sin embargo el día 16/01/2013 recibió respuesta vía telefónica de Panama Jack, era un responsable de marca para decirle que no le iban a enviar dos pies izquierdos. Que habían estudiado su caso, y que además de no ser normal para ellos este tipo de llamadas, su situación les había conmovido a nivel humano. Por lo tanto la empresa decidió enviarle el pie izquierdo del modelo que él quería a un precio razonable y regalarle dos modelos más.

Como os dije anteriormente, mi resumen es breve, el post de Francesc contiene mejores detalles así como también el post del deselance de esta historia que podéis ver aquí.

Buscando más información en la red sobre la marca, en realidad es poco lo que se puede encontrar sobre las diversas acciones solidarias que lleva la empresa. Aún así Panama Jack se encuentra presente en las redes sociales, todas sus acciones sociales se han mantenido ‘bajo perfil’, muy poco eco en los medios pero aún así siguen inmersos en ellas. Desarrollan acciones solidarias a través de la Fundación Vicente Ferrer.

Sin duda alguna luego de conocer de ‘cerca’ la experiencia de Francesc y conocer otros casos en las redes sociales, solo puedo decir que independientemente de las innovadoras estrategias que una marca pueda crearse en marketing para diferenciarse, para fidelizar o para incrementar sus ventas, aquí lo que hay que destacar es la eficacia, la responsabilidad y el compromiso de una marca para con sus consumidores.

 

En el plano social como en el comercial muchas veces debemos optar por establecer y definir cómo diferenciarnos, es decir, que nuestra marca, producto, servicio o nuestra personalidad destaque según el entorno que corresponda.

Existen imnumerables ofertas en servicios, productos, marcas y por supuesto millones de personas dispuestas a consumirlos. Solemos enfrentarnos a constantes valoraciones para decidir qué producto comprar, qué servicio escoger, con quién relacionarnos y a qué político queremos votar.

Cuando queremos darnos a conocer dentro de un entorno con el que nos identificamos, debemos enfocarnos en cómo darnos a conocer para destacar dentro del mismo. De igual manera ocurre en el sector comercio y en la política.

Es importante saber emitir el mensaje que queremos difundir, nuestros objetivos y nuestro lenguaje, así como también conocer el medio, sus características, su desarrollo y sus necesidades.

Para asumir el rol que queremos desempeñar dentro del sector que sea, además de tener conocimientos y experiencias sobre el área, también debemos centrarnos en conocer cuáles son los puntos fuertes que se dominan sobre la misma, de manera de poder establecer aquellos puntos que crearán la diferencia frente a la competencia.

Un punto que puede utilizar un político a favor y como factor diferenciador puede ser sus inicios dentro del sector o simplemente un candidato que ofrece todo lo contrario a los que ofrecen sus contrincantes así como demostrar su disposición a comunicarse directamente con las personas. El lanzar al mercado de gran consumo un producto de higiene personal para un nuevo nicho en el mercado con un formato que rompe los patrones de los ya existentes podría resultar un diferencial que lo destaque dentro de los lineales, independientemente de que sus componentes resulten ser iguales o similares a los de la competencia. Un factor diferenciador  y que nunca debe descuidar cualquier marca es su calidad de atención al cliente, sin importar sector, ni qué tan grande o pequeña sea la empresa.

Es necesario realizar una breve ‘pausa’ en el servicio de atención al cliente, sobre todo cuando se ha sido ‘víctima’ de no muy gratas experiencias con marcas de reconocimiento y con otras pequeñas marcas, pero marcas al fin y al cabo. Una marca como Alitalia que no cuenta con personal que ofrezca una buena atención y que hagan sentir al cliente como si le estén haciendo un favor en atenderle y llevarle a su destino, y que dentro de sus políticas no hay cabida para las flexibilidades en cuanto a modificación de fecha en un boleto. Una marca de una peluquería en Venezuela, Julio’s, con una atención mediocre al público y carente de profesionalismo. Marcas que independientemente de sectores y ubicación geográfica tienen algo en común, y es que ni sus propietarios ni empleados tienen el menor interés por ofrecer calidad en la atención al cliente. En consecuencia frente a situaciones así el cliente no regresa y por supuesto el ‘boca-oreja’ juega un papel fundamental encargándose de ‘desprestigiar’ a las mismas.

Como consumidores siempre buscamos que el beneficio vaya acorde con la calidad y el precio que pagamos, como ciudadanos buscamos confiar en esa persona que se supone velará por nuestro bienestar y el de nuestra comunidad, como personas buscamos personas con valores similares a los nuestros para relacionarnos, compartir y aprender de ellos.

 
San Valentín, día de los enamorados, pero también un día para el comercio, el día en que los grandes acuden a novedosas estrategias de marketing para incrementar aún más sus ventas y mientras los pequeños comerciantes tienen la esperanza de vender un poco más que el día anterior.

La sociedad nos ha educado para actuar bajo sus parámetros. En fechas como el día de las madres, de los padres, de los enamorados, etc… debes esforzarte en demostrar a tus seres queridos con estupendos regalos y fantásticas acciones cuánto los quieres,  y luego te hacen regresar a tu ciclo habitual. A veces dudo si durante estas fechas vamos como zombis o en realidad justamente en esas fechas despertamos de nuestra vida rutinaria para entonces darnos cuenta que a nuestro lado tenemos a esos seres especiales a los que debemos demostrarles cuanto les queremos.

El objetivo de este post no va con la intención de saber cuanto habéis disfrutado el día de San Valentín, de la romántica velada, del amor, de la amistad, etc… pues siempre os estaré deseando que lo disfrutéis al máximo. Como personas valoramos de las relaciones con nuestros semejantes los detalles, la sinceridad, la fidelidad, la confianza y la buena comunicación, y es en entonces donde digo que la buena comunicación es la base de todo.

Si nos trasladamos al plano del Social Media caemos dentro de la filosofía que establece el concepto en sí, el establecimiento de relaciones entre personas y marcas, una conexión más tú a tú. Esa humanización de la marca que se predica hace unos años atrás pero que aún pocos han logrado proyectar.

Si como personas valoramos los detalles, pues en realidad no nos quedamos muy atrás cuando se trata de esa conexión que queremos entablar con aquellas marcas de las que somos consumidores, y que por fin, gracias a las Redes Sociales ahora nos sentimos más cercanos a ellas porque existe un canal que nos permite hablar directamente con nuestras marcas y que a la vez seamos escuchados.

Hoy día se trata de que las marcas centren gran parte de sus esfuerzos en enamorar a su comunidad a través de las redes sociales, en mantenerlos ahí como público fiel basados en una conexión transparente. Pero no todo puede estar centrado en lo bonito que nos habla, sino en lo bien que nos demuestra cuanto nos quiere, y es ahí donde precisamente se encuentran esos detalles que nos gustan como personas.

Son diversos los objetivos que las marcas deben plantearse para tener presencia en las redes sociales, pero uno de los más importantes es captar la atención de su target (conquistarlo), para luego convertirlos en clientes (novi@s) y posteriormente fidelizar (matrimonio), y todas esas estrategias deben guardar coherencia con las acciones off de las marcas.

En pocas palabras, el proceso de la conquista debe centrarse en obtener la atención del consumidor a través de una conversación interesante, con feedback, con buen sentido del humor y con calidad humana, siendo la finalidad obtener una cita (el gancho). Y que en esa cita sean cautivados por esos detalles que enamoran: descuentos especiales, buen trato, transparencia, calidad. Que salgan de esa primera cita satisfechos y narrándoles a sus amigos la buena experiencia que ha sido.

Que sus acciones no sean de un día porque el calendario así lo estipula. Que la buena atención y el interés por su pareja (target) permanezca viva siempre, que esos detalles que le enamoraron el primer día no mueran y que por sobre todas las cosas estén siempre ahí dispuestos a escucharles.

 

Reclamación a VodafoneMi reclamación a Vodafone terminó con final satisfactorio. Considerando que solemos acudir a las redes, así como a amigos y familiares para difundir las malas experiencias con las marcas con la intención de que se conozcan los malos servicios del que muchas veces somos protagonistas, así mismo considero que nuestra voz debe propagarse de la misma manera cuando disfrutamos de un buen servicio o nuestras reclamaciones son atendidas y corregidas. Esta podría decir que es una normativa en mi vida a nivel personal y profesional, y como el pasado mes de septiembre a través de un post expuse una mala experiencia vivida con el servicio de atención al cliente de Vodafone, hoy acudo a dejar plasmado en este espacio el desenlace de la historia y unas reflexiones, que bien podrían ser tomadas desde la perspectiva de una cliente que cree que las cosas se pueden mejorar.

El 22 de septiembre publiqué un artículo, como una reclamación pública a Vodafone, narrando lo acontecido con un proceso de solicitud de baja, que, en resumen, se había convertido en toda una proeza poder hablar con alguien de atención al cliente de la empresa para saber el por qué me habían dado de baja del sistema pero me seguían cobrando el servicio.

La persona responsable de la cuenta de Twitter de Vodafone España, se puso en contacto directamente conmigo vía DM’s para conocer la situación sobre esa reclamación a Vodafone, tomar mis datos y poder pasar el caso al departamento de incidencias de Vodafone.

Recibí una llamada de Vodafone a mi móvil. La chica me consultó si quería seguir de baja o si me gustaría que me reanudarán aquella promoción que me habían ofrecido, pero que no me activaron nunca. Para cerrar el caso de mi reclamación, preferí continuar de baja, sin promoción ninguna y pedí que me reintegrarán mi dinero. Y así fue, Vodafone emitió una Factura Rectificativa (Nota de abono), con fecha del 23 de septiembre a mi buzón y el 07 de octubre tenía el dinero reintegrado en mi cuenta.

Una vez vivida esta experiencia, he creido conveniente compartir con vosotros unas reflexiones sobre esta reclamación a Vodafone.

Reclamación a Vodafone – Reflexiones después de una resolución satisfactoria:

Facilitar los procesos de bajas e incidencias

Resulta irónico que la contratación de un servicio se pueda gestionar rápidamente, por teléfono o por Internet puedes hacerte de un servicio, pero para solventar un fallo o solicitar una baja se puede convertir en una historia de terror, casi diría que su metodología ha sido creada con la intención de que como consumidores mejor desistamos de ello.

Las incidencias no pueden ser automatizadas

Sí que es cierto que nos encontramos en una era netamente digital, ya casi podría decirse que podemos casarnos vía Internet y terminaré mosqueándome cuando puedas tener hijos de la misma forma también. Pero las marcas, esto no solo para Vodafone, deben tener en cuenta que las incidencias de los consumidores son muy particulares, por iguales que puedan resultarles a la empresa unas con otras, el cliente tiene la percepción de que su situación es única y que necesita ser atendido por una persona que le ofrezca soluciones, no una máquina con la cual ni siquiera podrá desahogarse.

Más y mejores vías de comunicación

Una empresa cuyo ramo es la tecnología en vías de comunicación, debe jactarse de tener las mejores vías de comunicación para con sus clientes. Es absurdo que como cliente potencial tengas todas las herramientas a disposición para que te comuniques con la empresa, pero que los clientes actuales se les dificulte el poder comunicarse con atención al cliente, con reclamaciones o para solicitar una baja, resulta ser además de traumático para quién le toque pasar por ello, contradictorio.

La calidad de atención que recibe el cliente potencial debe conservarse para con los clientes actuales

La mayoría de las empresas se centran en atender y optimizar los servicios a disposición de la captación de clientes, pero dejan al resto (los clientes actuales y antiguos) mal atendidos.

Ética en los servicios de atención al cliente

Toda marca debe tener definidos sus códigos de ética, pero no sirven de nada si los mismos no son puestos en práctica. Por lo tanto pierden la confianza del público y clientes cuando promociones ofrecidas, ofertas y convenios acordados no se vean cumplidos.

Monitorización de las conversaciones online

Mientras las marcas no vigilen lo qué se dice de ellas en las redes, no podrán evitarse las crisis de reputación. Existen muchas críticas actualmente hacía Vodafone y hacía otras operadoras, hay desconfianza, decepcionados y descontentos por problemas que no ven soluciones.

La rapidez debe ser una constante

Mientras las marcas respondan diligentemente a esas incidencias y las mismas sean solucionadas, entonces van ganando puntos a favor así como el aumento de la satisfacción de sus consumidores.

 
Una de las normas que me he impuesto en mi vida es no practicar la mediocridad, pero esto no quiere decir que la erradicas por completo de tu mundo, sólo evitas toparte con ella. Sin embargo una de las condiciones del ser humano es estar enmarcado por la mediocridad en las cosas que hace, siempre que éste así lo desee o se deje, y una empresa no puede estar muy alejada de caer en ella por más grande que sea. En este preciso momento podría decir que me siento como una hormiga que avanza a pasos apresurados más no agigantados de las enormes pisadas de un ogro.
Sin ir más lejos doy paso a mi historia.Hubo un período de mi trabajo en el que requería trasladarme de lunes a viernes con portátil y conexión a Internet a otro lugar, ya que dicho lugar no disponía de WiFi ni ADSL, así que para solucionar me dirigí a varios operadores para informarme sobre sus ofertas, calidad de servicio USB y rapidez; siendo Vodafone la portadora del remedio e incluso muy diligentes en el momento, (un módem USB con conexión ilimitada, activado enseguida y una promoción que recién había culminado, y de la que pude disfrutar), fantástico solucionado el “problema” que debía ser atendido prontamente.

Una vez finalizado ese período de traslado diario podía solicitar muy plácidamente la baja del servicio (tal como me había informado la chica de la tienda), pues el módem USB ya no era necesario. Tal y como lo indicaba la chica de la tienda, pedir la baja parecía fácil pero una vez que pides información al operador, en este caso Vodafone, sobre cómo tramitar la baja del servicio. Éstos a continuación indican que debes redactar una solicitud por escrito con tus datos y datos del servicio que corresponde, enviarlo vía FAX y posteriormente llamar al número: 607.123.000 o al 123, para informarles que quieres darte de baja y que les has enviado el dichoso FAX, (sé que este proceso no debe ser nada nuevo para ninguno que haya tenido que cambiar de operador), pero igual cuando te toca vivirlo te resulta “absurdo” casi rayando lo ridículo lo de tener que enviar un FAX, independientemente de que me hubiese dirigido a la tienda cuando tranquilamente lo podía solventar por Internet, por lo que la solicitud de la baja debería funcionar de manera práctica también.

El 01 de septiembre de 2011 redacté la petición, la firmé y llevé a cabo los pasos indicados por Vodafone para solicitar la respectiva baja del servicio USB, al momento de la llamada teléfonica la chica que me atendió me ofreció tres meses GRATUITOS (o sea, facturación cero) con el servicio (actual promoción de Vodafone, según) para que siguiera disfrutando del mismo desde YA y que si seguía con la intención de darme de baja luego de esos tres meses, podía enviar nuevamente el FAX y llamarlos el 05 de noviembre, fecha en la que se cumplirían los respectivos tres meses.

Decidí aprovechar la promoción, ya que al fin y al cabo seguro le encontraría utilidad durante ese período y como las Leyes de Murphy nunca fallan: eventos, reuniones de Networking, etc., iban a surgir.

Como no suelo ser una revisadora compulsiva del estado de mi cuenta bancaria, el 21 de septiembre entro a mirar el estado de una transferencia bancaria que debo recibir pronto y me encuentro con un recibo de Vodafone del 15 de septiembre cobrándome el servicio de conexión USB, por lo que procedo a llamar al número 607.123.000, ese en el que te atiende una máquina y te dice que le indiques tu número de teléfono, el mismo número de teléfono que daba para solicitar la baja y que resulta que ahora NO reconoce, diciéndome que NO existe. Pero que siguen cobrando.

Acto seguido procedo a buscar otros números de contacto de Vodafone en su site, llamando a los de atención al cliente y cuando logro ser “atendida” y cuento toda la historia, la chica me indica que debo llamar al número 607.123.000 (éste número no lo olvidaré tan fácilmente, no), y que diga “agente” en vez de dar el número. Pues resulta que la máquina no entendió nunca lo de “agente” y seguía sin reconocer mi número, y la otra opción que dice “si no sabe el número diga: no lo sé”, esa y nada es lo mismo.

Mientras realizaba todas estas llamadas y cuando lograba ser “atendida”, y me indicaban el mismo número de teléfono que no me reconocía como cliente, sentía impotencia y constataba entonces esa mediocridad de la que huyo la mayor parte de mi vida. Tal y como lo veo, una empresa como Vodafone se plantea la gestión de incidencias de forma automatizada, y eso al día de hoy me resulta inconcebible, así como la ineficiencia en los servicios de atención post-venta y la pésima calidad de atención que recibes cuando cambias de faceta, pasar de cliente a no-cliente. Desde mi perspectiva, y puede que la de cualquier otra persona, creo que no hay nada más agradable que partir de un lugar al que te den ganas de volver, y no lo contrario.

Por mi parte Señores Vodafone me he sentido y sigo sintiéndome “desatendida” y “engañada” con una propuesta ofrecida, y de la cual tampoco disfrutaré. Y lo que nosotros como usuarios tendremos que lamentar es que el problema es nuestro, porque Vodafone no lo tiene mientras la competencia haga exactamente lo mismo.

P.D.: También hice comentarios sobre mi queja vía Twitter y como respuesta de Vodafone recibí el siguiente mensaje….
           “Tienes que llamar al 123 y pedir que te asignen num. incidencia, es la forma de que puedan atenderte. Gracias!!”

ago 312010
 

 

                                            Foto de Stock.Xchng
Esta historia que me ha llegado al alma y a mi correo, y la he considerado merecedora de postear y de que sea extendida, en realidad un mensaje valioso y para poner en práctica en todos los sentidos, espero opinéis igual :)
Harvey Mackay estaba haciendo la cola para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó. Harvey notó que el taxi estaba limpio y brillante, el chófer muy bien vestido con una camisa blanca y pantalones planchados. El taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi. Le alcanzó un cartón plastificado y le dijo: yo soy Wally, su chófer, mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable…”

Harvey quedó impactado, especialmente cuando vio que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡limpio sin una mancha!

Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, “¿Le gustaría un café?. Tengo unos termos con café regular y descafeinado.” Harvey bromeando le dijo: “No, preferiría una soda.” Wally sonrió y dijo: “No hay problema tengo un conservador con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja.” Casi tartamudeando, Harvey le dijo: “Tomaré la Coca Cola dietética.”


Pasándole su bebida, Wally dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Time, Sport Illustrated y USA Today…”

Al comenzar el viaje, Wally le pasó otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”.

Y como si esto no fuera demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenía el aire acondicionado encendido y si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. Le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones…

“Dime Wally“, le preguntó Harvey: “¿siempre has atendido a tus clientes así?”

Wally sonrió: “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos años. Mis primeros cinco años manejando los gasté quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuché en la radio acerca de Wayne Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. Acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello.” Dyer decía que si te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás muy rara vez te frustrarás. El decía, “Para de quejarte” “Sé diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos hacen bulla y se quejan, las águilas se elevan encima del grupo.”


“Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, dijo Wally. “Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo bulla y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila.” “Miré alrededor: los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Hice algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.”

“Se nota, que los cambios se han pagado”, le dijo Harvey.

“Si, seguro que sí”, le dijo Wally. “Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi móvil o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista confiable para que haga el servicio.”

Wally era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llama a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

Wally el taxista tomó una diferente alternativa. Decidió dejar de hacer bulla como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.

 

Los Patos hacen bulla. Las águilas vuelan.


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